jueves, 17 de julio de 2008

entre pejelagartos te veas....

“En verdad que fueron grandes los viajeros que pasaron por aquí”. Fernando Delgadillo

Lejos de Macondo, en el tercer México. En el paso del maya-frijol por la Riviera Maya, descubrí que soy siempre un ojo turista que no conocía las propias raíces de muchos de mis connacionales sureños; caminé por la selva chiapaneca sintiéndome más maya que mexicana.

Después de recorrer Palenque, Chiapas, uno sale con aire glorificado a Dios, con el espíritu de maíz tan fuerte como si Pakal caminara junto a mí, demostrando porque por sus obras, después de gobernar, fue engrandecido como deidad; después de haber descubierto recovecos de piedra, que hace poco tiempo estaban en el estómago de la selva maya. Frijol coronado con serpiente y maíz en mano.

La selva impone, uno no sabe si estudiar los relieves de las ruinas o saborear los verdes que inundan la vista. Imagino que también tenían nombre cada una de las distintas tonalidades de verde…en el Amazonas existen más verdes que colores y a todos, los indígenas amazónicos les llaman por su propio nombre; la selva mexicana se ahoga en su verde también. Verde, verde, eco-verde, frijol verde, templos verdes, indígenas verdes, tzotziles verdes, lacandones verdes, guerrilla verde, hippies verdes, tamales verdes, tzetzales y choles verdes, gente verde… verde is in the air.

Tocar piedra que algunos mayas de nombre ahora desconocido labraron, caminar por tierras ya pisadas por otros “viajeros que pasaron por aquí”, mesas de ofrendas y sacrificios donde mucha sangre maya fue honrada en su propia muerte para dar gusto a dioses presentes… una tierra bendita que engrandece a toda Latinoamérica sobre otras culturas. Por eso, tantos ojos y tantos idiomas quieren ver sentir por un momento que son mayas también.

Los pastos verdes por todo camino, zacate explotando entre piedra y piedra, manchitas de morado por plantitas del tamaño de un pulgar que a ltocarlas se “duermen”, se encogen al tacto y si uno presta atención, casi casi se les oye susurrar un ligero “aahh” como canto de sirena lejana; se le llama la “dormilona” y es una plantita que se recoge a sí misma al tocarla, como si muriera de pudor.

Palenque tiene relieves en piedra muy bien conservados, tanto que se le puede ver en algunas paredes los colores vegetales y casi uno oye el alboroto de mercado de la vida cotidiana maya…hasta se les oye regatear en fondo de canto de pájaros de mil colores. Sigue el verde, sigue el eco-frijol. Pakal moriría otra vez de orgullo de su tierra aun preservada y estudiada.

Palenque es un viaje a nuestro pasado, no solo del mexicano, sino del Centroamericano, y del latino que vive en Tierra de fuego, porque todos somos Latinoamérica. No necesitamos fronteras. Así como uno se siente Inca al ir al Perú, Azteca al ir al centro mexicano, Guaraní en Brasil…por compartir culturas, rasgos e historia de trueques, luchas y danzas, por eso Latinoamérica no tiene fronteras. Por eso me digo a mí misma, con sangre yaqui, que también soy maya…azteca, inca, guaraní, tzotzil, y un poco de cada región. Frijol ladrón de identidad.
Días antes, en Quintana Roo, fuera del paso turista, fuera de los miles de idiomas y los 4000 acentos de distintos castellanos, fuera del “take a picture”, fuera de la Corona con limón y sal, fuera de las tiendas de millón pa´arriba, fiera de la elite viajera…fuera de Playa del Carmen…está Tulum.

La belleza de Tulum es ver la piedra antepasada con la aguamarina del mar. Es cliché hablar de las diferentes tonalidades del mar entre transparente, azul y verde; pero ya estando ahí, el frijol no puede escapar a la tentación del “take a picture because I WAS HERE”. Y así nacieron las 4,367 fotos. Mar, templos, arena, piedra y selva. Tulum bien podría ser una especie de sub-paraíso de los muertos suertudotes mayas…eso es inventado por mí, pero fácilmente podría auto-creérmelo.

La carretera desde Playa del Carmen, pasando por Tulum y 14 horas más de camión lleno de connacionales y sus olores, había selva a los lados, día y noche selva a los lados, pero la selva va convirtiéndose en más y más densa al llegar a Chiapas; cabañas de techo de palmas, el estado de Campeche (no lo vi por culpa del Dramamine), mas de 30 tonalidades del mismo verde, anuncios de comida: “panuchos, pejelagartos, sopa de caracol” (casi como: ranas, chapulines y hormigas). Frijol vs. Pejelagarto. Si me lo como, temo que me demandará por complo´ marino.

Aquí, a diferencia del siempre terracota norte, es que se respira la fotosíntesis pura, se saborean mosquitos, se envidian las etnias y sus dialectos, se transpira historia… y se comen pejes.
Mas caribeño aún, y haciendo un paréntesis, el frijol-con-sabor fue con su hermano “el Frijolón” a la isla de Cozumel, donde recuerda un poco al candor jarocho pero con más Caribe y menos México. Recuerda a como se debieron ver aquellas arquitecturas caribeñas de algunos países de antiguo esplendor, como se debió ver Cuba, como se ve algunos lados del Nordeste brasileño, como imagino que se vieron algunas ciudades portuarias de Portugal y otros rincones.

El frijol-maya-tzotzil esta escribiendo esto (en papel primero) desde la selva chiapaneca, con fondo música maya (parecida a la andina), en coro con los miles de insectos, cascaditas, riachuelos – con agua, y mucha – techos de palma seca, cheve en mano, con no más luz que las velas.

Frijol-verde-maíz reportándose.

jueves, 29 de mayo de 2008

Mis seis segundos...

Los meses corren por segundos. Segundos largos, segundos activos, segundos primeros, segundos de caricia, segundos de nostalgia, segundos de espera, segundos de odio, segundos segundos… y segundos que se quedan.



La vida también se vale de los segundos; los compra, los renta, los toma prestados y los roba…aah! Como hay robos de segundos en la policíaca!



Tengo un grito al aire sofocado, que se quedó guardado, atorado, hundido en el que quiero esfumar el odio que siento a LOS SEGUNDOS! Hoy me “pelié” con el tiempo y la espera; pero desde ayer que no nos dirigíamos la palabra.



Han pasado tantos segundos en pocos momentos; se han desperdiciado palabras y bastantes pensamientos; ha faltado la actividad y el respiro, han faltado tantas cosas que el mismo vacío inunda las lunas… por eso, hoy decidí que, a pesar de los criminales, HOY NO HABRÁ MÁS SEGUNDOS ROBADOS. No habrá falsas risas ni felicidades. No permitiré tampoco segundos cargados de enojo. Estos serán mis seis segundos de lluvia y de biografía temporal.



“Oh! Please just, let me, please, breakdown” (Jack Johnson).
  • Hace tanto tiempo que no me río de las nuevas ocurrencias y palabras aprendidas del Marcos Damián…hace 10 horas… todos los días. Es encantador oír a un niño de 2 años cantarle “tubo, tubo, tubo” a una niña de 3; o ponerse celoso por su pre-Hermanita en camino (llamada por él “Pipina”, solo para anticiparle que el rey seguirá siendo él…y desgraciarle un poco la vida en el trayecto).

  • Recordaré las peores misiones de Semana Santa que ya tuve como gotas de aprendizaje. El viernes Santo no es santo por la tristeza de la Crucifixión, sino por la felicidad de que nació el más grande amor de todos los tiempos porque, de no haber sido crucificado Jesucristo, no hubiese habido Resurrección… y como “Dios vio que era bueno”, pues el chistecito de haber creado al hombre con su libre albedrío, de alguna forma horrorosa tuvo que ocurrir… si sólo hubiésemos aprendido a ser menos salvajes y más “a su Imagen y semejanza”… otro gallo nos hubiera cantado, y no 3 veces, tampoco a Pedro. Mis niños misioneros aprendieron a dar más de lo que creían poder; y esta pequeña misionera aprendió que su paciencia es casi nula… ahora sí me río y los felicito.

  • La vida esta compuesta de círculos, como ya lo había mencionado, para todo hay ciclos, y cada persona es un ciclo diferente…pero a veces, por convenio mutuo (y una extraña fuerza “from up above”) dos personas deciden formar un mismo ciclo (¡!) y hacer de su vida, no un papalote, sino un círculo tan reforzado y tan fuerte, que lo hacen para siempre. Así, como todo ritual tiene su propia simbología, pues se regala un círculo, tangible como diamante y llamado como “anillo”. Así es, mis amigas están entrando en este ritual y son grandes asiduas de éste…yo solo veo de afuerita, pero la invasión de estos círculos invade también mis momentos. Viva el ritual! Pero que viva lejos de mí (-todavía-) y haciendo feliz a mis amigas!!

  • Mientras escribo estos seis segundos, a las 4 am, le doy la más grande bienvenida a este mundo tan sórdido, cruel, salvaje pero también hermosísimo, aventurero, colorido, empático, risueño, caritativo, amistoso… Bienvenida a REGINA, la pequeña nueva integrante a nuestro cafecito (y a la vida afuera de la panza) quien por casualidad, dioscidencia o por su propia elección, escogió a mis amigos Brenda y Joaquín como papás. Hace media hora que nació…fue hija de la luna de madrugada…tal vez le gusten los gatos, porque la luna es de ellos. Espero que tenga el coraje suficiente para atreverse a ver al mundo como un lugar precioso que esconde tesoros de montañas, desiertos, selvas y playas… y también esconde el lugar que debe ocupar ella aquí, coloreando con su presencia… Y ya vienen también, para colorearnos el espíritu, María René (julio), Abril Lucía “Pipina” (agosto) y el pequeño de mi amiga Deidré y José, llamado todavía “el pre-pueltoliqueñito”. Bienvenidos sean todos. Por favor, tomen sus crayolas.
  • Me regodeo de felicidad – invisible – de amanecer todos los días con la taza familiar de café; leer el familiar periódico; alimentar al familiar gato (de tamaño familiar); ver la familiar tele; leer el libro tomado del familiar estante; platicar en la familiar mesa; hacer las familiares carnes asadas; tomar el familiar vino; ver la familiar novela en la familiar cama; llevar la misma vida familiar que había dejado, en algún segundo del camino, de lado, en espera, en stand-by. Si fuera gato, ya estuviera amasando la familiar colcha donde todas las noches estoy con mis papás viendo películas. Fuera ronquidos. Fuera malas noticias; sólo lamberse los bigotes en el familiar momento familiar de todos los días de familia.
  • En el último de mis seis segundos, puedo decir que, no me había tomado el tiempo para valorar los seis segundos; llenos de espera, pero también de pequeños fragmentos de este ciclo que está por terminar. Que ya me titulé. Que ya soy una Licenciada en Derecho -con mención honorífica – (vuelve el gatofrijol a lamberse los bigotes). Que ya pedí la visa de trabajo. Que ya tengo un trabajo en EUA. Que ya me negaron la visa por primera vez en la vida. Que tengo un mes más. Que puedo volverlo a intentar. Que tengo una vida con aguas mansas. Que mi barquito de papel puede darse el lujo de tomar cualquier corriente de agua que escoja. Que me despedí de mi querido Guadalajara. Que tengo más amigas a distancia. Que tengo más amigas cercanas,más comprometidas y más mamás. Que tengo un hermano que vivirá en Playa del Carmen trazando su propio éxito. Que tengo un hermano y una cuñada más papás (a lo doble) trazando 4 caminos de éxito. Que tengo papás más abuelos y cada día, también más – y mejores - papás. Que me tengo a mí y puedo hacer de mi vida – ahora sí – un papalote. Y que en ese papalote, ahora decido disfrutar de mis seis segundos, de los que murieron en espera, de los que están por bien-venirse, de los fragmentos de conato de actividad, y los segundos de éxito que vendrán. Será mi propia definición de éxito… y por eso, habrá de más esperar. No olvido al Albóndiga, que sigue amasándome la panza en las noches. Son los seis segundos de lluvia que se resumen en varios meses hermosillenses.

… Ese es mi Hermosillo, más íntimo, más cercano, más mío… con todo y sus segundos exasperantes. “No estoy en depresión, sólo estoy disfrutando de mi desesperación”. Vuelvan los segundos, como quiera que vengan, a correr por el pasillo.

sólo porque me gustó

Mejor te invento
(Mario Benedetti)

Estás alicaído, estás dudando,
no te alcanzan las pruebas ni las preces,
cada Dónde te ofusca, y cada Cuándo.

Recorres el confort,
las estrecheces que quedaron atrás
y es razonable que reclames la vida que mereces,
las ventanas en paz, el techo estable.

Pero yo, te confieso, prefería
(¿cómo querés hermano, que te hable?)
cuando tu vieja angustia estaba al día
con la angustia del mundo,
cuando todos éramos parte en tu melancolía.

Sé qué polvos trajeron estos lodos
pero saberlo no es la mejor suerte.
Invetaré quién sos. De todos modos,
inventarte es mi forma de creerte.