La vida también se vale de los segundos; los compra, los renta, los toma prestados y los roba…aah! Como hay robos de segundos en la policíaca!
Tengo un grito al aire sofocado, que se quedó guardado, atorado, hundido en el que quiero esfumar el odio que siento a LOS SEGUNDOS! Hoy me “pelié” con el tiempo y la espera; pero desde ayer que no nos dirigíamos la palabra.
Han pasado tantos segundos en pocos momentos; se han desperdiciado palabras y bastantes pensamientos; ha faltado la actividad y el respiro, han faltado tantas cosas que el mismo vacío inunda las lunas… por eso, hoy decidí que, a pesar de los criminales, HOY NO HABRÁ MÁS SEGUNDOS ROBADOS. No habrá falsas risas ni felicidades. No permitiré tampoco segundos cargados de enojo. Estos serán mis seis segundos de lluvia y de biografía temporal.
“Oh! Please just, let me, please, breakdown” (Jack Johnson).
- Hace tanto tiempo que no me río de las nuevas ocurrencias y palabras aprendidas del Marcos Damián…hace 10 horas… todos los días. Es encantador oír a un niño de 2 años cantarle “tubo, tubo, tubo” a una niña de 3; o ponerse celoso por su pre-Hermanita en camino (llamada por él “Pipina”, solo para anticiparle que el rey seguirá siendo él…y desgraciarle un poco la vida en el trayecto).
- Recordaré las peores misiones de Semana Santa que ya tuve como gotas de aprendizaje. El viernes Santo no es santo por la tristeza de la Crucifixión, sino por la felicidad de que nació el más grande amor de todos los tiempos porque, de no haber sido crucificado Jesucristo, no hubiese habido Resurrección… y como “Dios vio que era bueno”, pues el chistecito de haber creado al hombre con su libre albedrío, de alguna forma horrorosa tuvo que ocurrir… si sólo hubiésemos aprendido a ser menos salvajes y más “a su Imagen y semejanza”… otro gallo nos hubiera cantado, y no 3 veces, tampoco a Pedro. Mis niños misioneros aprendieron a dar más de lo que creían poder; y esta pequeña misionera aprendió que su paciencia es casi nula… ahora sí me río y los felicito.
- La vida esta compuesta de círculos, como ya lo había mencionado, para todo hay ciclos, y cada persona es un ciclo diferente…pero a veces, por convenio mutuo (y una extraña fuerza “from up above”) dos personas deciden formar un mismo ciclo (¡!) y hacer de su vida, no un papalote, sino un círculo tan reforzado y tan fuerte, que lo hacen para siempre. Así, como todo ritual tiene su propia simbología, pues se regala un círculo, tangible como diamante y llamado como “anillo”. Así es, mis amigas están entrando en este ritual y son grandes asiduas de éste…yo solo veo de afuerita, pero la invasión de estos círculos invade también mis momentos. Viva el ritual! Pero que viva lejos de mí (-todavía-) y haciendo feliz a mis amigas!!
- Mientras escribo estos seis segundos, a las 4 am, le doy la más grande bienvenida a este mundo tan sórdido, cruel, salvaje pero también hermosísimo, aventurero, colorido, empático, risueño, caritativo, amistoso… Bienvenida a REGINA, la pequeña nueva integrante a nuestro cafecito (y a la vida afuera de la panza) quien por casualidad, dioscidencia o por su propia elección, escogió a mis amigos Brenda y Joaquín como papás. Hace media hora que nació…fue hija de la luna de madrugada…tal vez le gusten los gatos, porque la luna es de ellos. Espero que tenga el coraje suficiente para atreverse a ver al mundo como un lugar precioso que esconde tesoros de montañas, desiertos, selvas y playas… y también esconde el lugar que debe ocupar ella aquí, coloreando con su presencia… Y ya vienen también, para colorearnos el espíritu, María René (julio), Abril Lucía “Pipina” (agosto) y el pequeño de mi amiga Deidré y José, llamado todavía “el pre-pueltoliqueñito”. Bienvenidos sean todos. Por favor, tomen sus crayolas.
- Me regodeo de felicidad – invisible – de amanecer todos los días con la taza familiar de café; leer el familiar periódico; alimentar al familiar gato (de tamaño familiar); ver la familiar tele; leer el libro tomado del familiar estante; platicar en la familiar mesa; hacer las familiares carnes asadas; tomar el familiar vino; ver la familiar novela en la familiar cama; llevar la misma vida familiar que había dejado, en algún segundo del camino, de lado, en espera, en stand-by. Si fuera gato, ya estuviera amasando la familiar colcha donde todas las noches estoy con mis papás viendo películas. Fuera ronquidos. Fuera malas noticias; sólo lamberse los bigotes en el familiar momento familiar de todos los días de familia.
- En el último de mis seis segundos, puedo decir que, no me había tomado el tiempo para valorar los seis segundos; llenos de espera, pero también de pequeños fragmentos de este ciclo que está por terminar. Que ya me titulé. Que ya soy una Licenciada en Derecho -con mención honorífica – (vuelve el gatofrijol a lamberse los bigotes). Que ya pedí la visa de trabajo. Que ya tengo un trabajo en EUA. Que ya me negaron la visa por primera vez en la vida. Que tengo un mes más. Que puedo volverlo a intentar. Que tengo una vida con aguas mansas. Que mi barquito de papel puede darse el lujo de tomar cualquier corriente de agua que escoja. Que me despedí de mi querido Guadalajara. Que tengo más amigas a distancia. Que tengo más amigas cercanas,más comprometidas y más mamás. Que tengo un hermano que vivirá en Playa del Carmen trazando su propio éxito. Que tengo un hermano y una cuñada más papás (a lo doble) trazando 4 caminos de éxito. Que tengo papás más abuelos y cada día, también más – y mejores - papás. Que me tengo a mí y puedo hacer de mi vida – ahora sí – un papalote. Y que en ese papalote, ahora decido disfrutar de mis seis segundos, de los que murieron en espera, de los que están por bien-venirse, de los fragmentos de conato de actividad, y los segundos de éxito que vendrán. Será mi propia definición de éxito… y por eso, habrá de más esperar. No olvido al Albóndiga, que sigue amasándome la panza en las noches. Son los seis segundos de lluvia que se resumen en varios meses hermosillenses.
… Ese es mi Hermosillo, más íntimo, más cercano, más mío… con todo y sus segundos exasperantes. “No estoy en depresión, sólo estoy disfrutando de mi desesperación”. Vuelvan los segundos, como quiera que vengan, a correr por el pasillo.