miércoles, 27 de junio de 2007

BEANadventures de tiempo de frío





El frío llegó, se quiso ir, y volvió. Vino con lluvia, vino con feriados, vino con gente nueva, vino con casa y familia nueva, vino con rutina nueva, vino con asuntos pendientes que parecían cerrados, vino con asuntos cerrados que uno quisiera que se quedaran pendientes…el invierno llega y trae las beanadventures de tiempo de frío… esclareciendo, son las frijolaventuras… o aventuras frijolescas. Fique a vontade.

Después de mi crisis existencial de frijol nómada, enfadado y envasado en una ciudad del tamaño de Obregón, donde todo era blanco y negro y la nubecita negra me perseguía solo a mí, donde los viernes y sábados aquí seguían significando lunes o martes si no salía, donde la familia ponía muchas barreras (sobretodo si uno es nómada), donde ya no estaba disfrutando casi nada, le faltaba limón y salsa Valentina a mi vida…así que el frijol decidió huir y decidió correr a São Paulo. Creo que más que São Paulo, fue entender que era una etapa común, típica y normal, donde odias todo y a todos. Sí, lo odié y huí. Y quien diga que huir no es la solución correcta, se equivocó esta vez, a veces el solo cambiar de aires (más contaminados) te hace respirar profundo y decir “va…lo que sigue!” y sonreír. Y así comencé a hacerlo… digo, no estaba tan en el hoyo como parece, sólo era un frijolito envasado con algodoncito mojado. Acepté que hay asuntos que se cierran sin uno querer, y que hay asuntos que se abren cuando ya estaban cerrados. Círculos. Todo es cuestión de círculos…pero eso lo explicaré después.

En São Paulo la verdad todavía no conozco mucho, ya que sólo voy a tener un día y medio de mi “antigua vida normal”, o sea, salir, meterse tarde.. sin nadie que te juzgue, te haga sentir mal por lo que haces o como piensas…total, ciudad sardina, ciudad grande. Gente nueva, amistades que se van formando, salir de ciertos círculos para crear otros. Y crear nuevos planes también. De ahí nació un gran plan de viaje que se hizo realidad una semana después: un roadtrip con carro rentado por 6 extranjeros: Fidel, de México (el frijol veracruzano), Pablo de Perú, Andrés de Colombia, Nicolás de Argentina, Inés de Portugal y yo, las lindas mujercitas del viaje.

Brasil es un país que no tiene puentes (feriados), todo el año es un solo feriado. Y aprovechando que vivo cerca del Estado de Río de Janeiro y que el frío estaba invadiendo el Estado de São Paulo, las aventuras se trasladaron – huyendo otra vez – al litoral de Río: Ubatuba, Trinidade, Paraty, Ilha Grande (como destino final). Y ahí es cuando conocí el paraíso, o algo parecido. Fui un frijol encantado y paradisíaco.

En esta parte el frijol sí se queda sin palabras para describir los paisajes más bonitos que ha visto… ahora descubrí ese Brasil de las playas mágicas. Los 6 “gringos” (extranjeros en general) tomamos la carretera del litoral (osea, nos fuimos por la libre) y todo el camino con una postal en nuestra ventana…parando donde se nos diera la gana, tomándonos más de 4, 568 fotos con el mismo grano de arena, descubrimos unas cascadas que a nadie le importan pero que son preciosas (ahí, cerquita de la carretera) llegamos a Ubatuba, una playa muy bonita…después tomamos el sol por un tiempo en Trinidade, una playa preciosa; para parar el día 1 en Paraty, conocer el centro de uno de los pueblitos más bonitos y juntarnos con otros 9 extranjeros más. Al otro día, 15 extranjeros rentamos un barco solo para nosotros: pasear por islitas, hacer snorkeling en aguas transparentes, ver peces de más de 3 colores, estrellas de mar gigantes, y durante el barco, bailando samba, platicando en nuestro ya famoso y útil portoñol / espagués, tomando caipirinhas, el señor del barco hasta llevaba pandereta para cantar una samba de “é paraty, é paraty, é paraty, é paraty” … hay algo mejor en la vida que eso? Sol, barco, arena, mar y buena compañía… no faltaba nada más, era un frijol descansando a su máxima potencia; frijol sin su arroz (frijol sin brasileiros, solo extranjeros), frijol libre (ahora entiendo a Jack de Titanic: “I´m the king of the Woooorld!”), frijol que huyó del frío para sostener estrellas de mar en su mano. Frijol feliz en su día 2.

En el día 3, el camino por huir del frío dio más resultados, los 6 roadtriperos nos fuimos a Ilha Grande, la cual, en efecto, es una isla muy grande y, obvio, sólo se llega por un viaje de hora y media de barco. Pero no cansados de los barquitos, no tomamos uno directo, sino uno que nos llevó por más islitas y playitas de 15 metros de arena y toneladas de sueños… se robaron mis sueños, ahí se quedaron… Con decirles que no mintieron cuando nombraron a una de las islitas “Saco de céu” osea, saco de cielo… son los paisajes más bonitos que estos ojos mexicanos han visto, como ya dije, si no es el paraíso, es algo parecido. Por ahí dicen que Ilha Grande está en el lugar 10mo del ranking mundial de las playas más bonitas del mundo. Frijol votando a favor.

El día 3 y 4 estuvieron de barcos, caminatas, arena, sol, risas, y paisajes indescriptibles… respiré millones de estrellas y me tomé un chorrito de vía láctea en el barco de vuelta, 6 de la tarde y ya estaban todas presentes, como buenas estrellas viajeras, no solo fue un barco de vuelta, fue la clausura de uno de los viajes más completos que he tenido. Fue el mejor escape que pude haber hecho.

Llegué triste a São José por no vivir en “Saco de céu” , pero también llegué llena de energía y con ánimos de echarle color a esa nube negra y evaporar la lluvia … así lo hice. “Manos a la obra” – dijo el manco – y esta prietita color frijol decidió disfrutar lo que se pudiera del lindo mini Macondo (yo pensaba que Macondo era Hermosillo) y los fines de semana seguir huyendo a cuanto lugar se dejara alcanzar. Me gustó la idea de huir; pero por razones varias (principalmente financieras, ya que Ilha Grande, además de robarse mis sueños se robó mi dinero) llevo dos fines de semana que me quedo en mini-Macondo; pero el estado de shock ya pasó, sucedieron varias cosas que me hicieron olvidar el frío.

Primero que nada, mientras yo intentaba huír del frío, él también huyó de aquí, y vinieron días acompañados de sudor y calorcito otoñal. Junto con este cambio temporal, vino también el cambio de familia y casa…resulta que no todo funciona óptimamente cuando uno más lo necesita, beleza fuera que sí funcionaran las cosas como debieran, pero no; la casa de los Araújo ya se había convertido en una constante presión y barreras; adoré y voy a extrañar bastante a Silvia y a Troy, pero sólo a ellos. Como era mi semana con nuevos bríos, Lorena y yo, hastiadas de la situación de que “AIESEC está buscando casa para ustedes” a paso caracol, decidimos ponernos las pilas y en un día ya tenía yo casa. Era jueves y el sábado me cambiaba. Nueva casa, nueva familia, nuevas expectativas, nuevamente hablar de mi país. Frijol con ojos de albóndiga exigente (“Albóndiga”, les recuerdo, es mi cerdito disfrazado de gato).

Ahora vivo con la familia de Renata, la novia del Danielito, mi primo (lindamente conocido así en México, aun cuando tiene 28 años). Ahora estoy en un ambiente familiar, tranquilo…de familia. María, mi nueva mamá brasileira, es italiana, es chaparrita (la mitad de mi mamá, así que imagínense!) con un corazón y una risa contagiosa del tamaño de Brasil, a la que, de vez en cuando, se le escapa un “Mamma mía!” aun cuando vivió casi toda su vida en este país; ella esta casada con Francisco, portugués, está enfermo y María lo cuida todo el día desde hace aproximadamente 7 u 8 años y aun así, se sigue respirando el amor. Un portugués casado con una italiana en Brasil. Como dice Mexicanto: “tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir”. Tienen 4 hijos_ una casada de la que sus hijas vienen muy seguido y nos quieren mostrar, a Lorena y a mí, miles de cosas de los ex Big Brother; luego esta Renata, quien vive con el Danielito en Rezende, a los que les estaré eternamente agradecida; Luego Thiago, de 24 años y al último, Priscila, de 22 años. Todos te hacen sentir como en casa… y claro, a esta frijol le dicen “rana” y salta. Frijol saltando. Frijol bombando, frijol en un nuevo ciclo brasileño.

Conseguí huir óptimamente del frío pero no por mis méritos, sino porque él decidió irse de feriados también, y así, São José – o mini Macondo, como prefieran – cambió totalmente para mí, desde que tomo el camión por 25 minutos todos los días, atravieso la ciudad, vivo muy lejos de donde estaba antes (ahora ya nadie me quiere ir a dejar o recoger sin antes resongar), aprovecho para ver que sí es bonito, estoy conociendo otro lado que no me había tomado la molestia de conocer antes y tengo otro ritmo diferente de vida. Ahora si me puedo hacer más casera: llego del trabajo y, como ya no hay nada que hacer nunca (excepto el día de cafecito latino), pues llego ya bien dispuesta a echarme todas las novelas con María… y vaya que son divertidas! a veces llegan las nietas, cocinamos bolinhos caipiras (como empanaditas redondas con carne molida que solo se hacen en Junio por las fiestas Juninas (campesinas), o le ayudo mientras ella hace pan, o solo tomamos café con la gente que va llegando, nos quedamos “batendo-papo” (platicando) entre Lore, Priscila y yo (lo cual es divertido porque también me gusta convivir con gente que no tenga naaada que ver con AIESEC y uno aprende más cosas de este país … es el ambiente familiar al que me refería. Comenzó otro círculo que me está gustando desde el comienzo. Huiremos más seguido del frío.

Huyendo del frío y de mi nube negra, encontré un São José diferente en estas últimas dos semanas, descubrí muchos pequeños detalles que son iguales a México:
como que los domingos son de andar con tu novio… o limpias o te tiras a ver películas;
como que por lo general, las familias son igual de unidas;
como que no todos los brasileños parecen a los cariocas, que la cultura brasileña también tiene su lado conservador y muy pudoroso, no todo es carnaval;
que la religión tiene demasiado peso y que sigue definiendo al pueblo brasileño, pero como había comentado ya, la diferencia es que aquí hay enorme variedad cultural y un poco más de tolerancia de creencias.
Descubrí también que vivo justamente en la ciudad donde, dicen algunas publicaciones, es uno de los mejores lugares para invertir en bienes raíces (pero espero que no sean para vivir) y que esta persecución que tanto me han hecho porque cometo el enorme pecado de fumar (y disfrutarlo y aceptarlo con todo descaro) tiene grandes trasfondos religiosos. Es una cara de Brasil que no muchos se imaginan: por un lado un beso no tiene mucho valor y el andar de “pajarillo” es algo un poco más común que los frijolitos mexicanos y por otro, acciones como fumar o tomarse más de 3 cervezas (sobretodo, mujeres…!!!!) es cuestión de decidir: infierno círculo 3 o círculo 4… divina comedia engraçada! (graciosa, chistosa). Creo que ahora huiré remando en barco a otro círculo infernal. Ya me acostumbré a ser mal ejemplo, a que me hagan caras feas y a contestar “que si porqué fumo? Porque quiero!” nunca había tenido que dar tanta explicación por algo que de verdad, a nadie le importa. Pero por otro lado, ya que tratamos el tema de explicaciones, si uno está perdido y le pregunta algo a alguien, y otra persona oye, también quiere ayudar, y luego otra, y en menos de 1 minuto tienes 5 o 6 gentes ayudándote, dándote direcciones, dándote tips y sonriéndote. Podría dar miles de ejemplos de pequeños detalles, pero ya irán saliendo con la platiquita… para finalizar puedo decir que aquí hay más colados que en México, osea, hay más personas que se meten a la sorda en las filas, y nadie dice nada…extraño a la típica señora gorda peleonera de pueblo que siempre resonga por todo pero que es la defensora del pueblo…de esas como las que puedo imitar rebien.

Brasil, el país de los brasileños que no hablan mucho de política pero sí mucho de fútbol, tuvo su época de frío muy frío, después tuvo su temporadita, por los rumbos Paulistas, de calorcito de 2 semanas... ahora cabe decir que el frío volvió. Tengo frío, mis calcetines de deditos coloridos no me están funcionando al máximo. Con este nuevo frío se vino el extrañar a mi sobrinito “el Tanquecito” estrenando sus propios pasos, extrañar al Albóndiga con sus ojos saltones y exigentes, extrañar al Pingüino Emperador, ya que acaba de ser el día del Padre y yo fui la única que falté a la reunión familiar – estuve cyber presente – y la plática diaria con mi mamá, la pingüina social y extrañar el bueno domingo que reúne a todos. Se vino esta repentina “extrañada” porque esta familia me recuerda a la mía, no se parecen, más el aire que se respira de tranquilidad sí. Frijol casero.

Al mismo tiempo, He salido en estos dos fines de semana, más que nunca en la historia de Sao José dos Campos y Allin: despedida-churrasco de un amigo que hizo match en Suiza para sus prácticas; barecitos, y la fiesta de Karina (urugaya, o uruguasha), Lorena (Ecuador) y Juliana (brasileira). Fue una sola fiesta, pero estuvimos todos los amigos. Viéndolos a todos jugar como niños (era fiesta temática con concursos, espuma, globos, etc) me quedé pensando en como los amigos de ahorita no se si serán y/o estarán mañana. En como los círculos de la vida van cambiando, unos cerrando y otros abriéndose, otros girando todavía; y descubrí que definitivamente las 5 latinas, a 3 meses de vida brasileira, hicimos un grupo de amigas de círculos duraderos. El frío huyó de nosotros. Como me gustaría preservar todos los círculos brasileiros congelados. Creo que es el precio por pagar de los nómadas como yo… abres y cierras muchos círculos a la vez. Al final quedas con casi los mismos círculos con los que empezaste.

Por lo pronto, seguiré huyendo del frío como frijol con calcentines de colores y cubre-deditos…seguiré huyendo del otro frío, huyendo a Sao Paulo este fin de semana, seguiré huyendo de ese frío helado con estrellas de cielo y estrellas de mar en mi mente; seguiré recorriendo los colores de mini Macondo como recorrer los mil colores de los peces; seguiré huyendo del viejo círculo disfrutando de mi nueva casa y familia, seguiré huyendo…. Porque repito, quien dijo que huir es malo, no ha estado de nómada, a veces huir te relaja y te hace sonreír en tiempos de nubecitas negras individuales, personalizadas… uno no persigue, a menos que lo quiera alcanzar; uno no dice algo a menos que quiera una respuesta, uno no hace algo a menos que quiere una reacción… la única tercera puerta de salida entre el “sí” y el “no” es: huir. Por eso huyo de los vientos fríos del norte, del sur, y de los lados. Huyo del frío con bikini en la mano. Huyo del frío, pero con una sonrisa, como frijol que disfruta aun si vive en Macondo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como o Aleph de Borges, você tem a invejável capacidade de ver todos os mundos e todos os detalhes ao mesmo tempo. Fica tranqüila, os laços gerados na jornada são eternos.
Feijão mágico escalando até os céus, orgulho de teus pais, digna neta de teus avós, não desista: você está abrindo caminhos para almas gêmeas ainda desconhecidas e escrevendo com a pena e a força do pai de teu pai. Bendita herança, benditas ousadias!

Zuthiel dijo...

Vaya entonces el huir es el no se. El huir es el me preocupo despues que venga lo que sigue. El huir es el camino que te lleva a olvidar los problemas, pero que al no ser resueltos regresaran? Jajaja, yo que se, se podria decir que mi practica tambien sera huir. Brindo por el hui! Salud!!!!