lunes, 3 de septiembre de 2007

En junio compré un jabón...

Sí, compré un jabón para el lavamanos, obviamente, con la única e importante misión de lavar las manos de la gente. No me pregunten cómo me acuerdo de la fecha, pero fue un 11 de junio de 2007 cuando Lorena y yo compramos un jabón de marca del mismo supermercado en el que estábamos, o sea, un jabón hiper-barato.

El jabón comenzó su función de jabón el 17 de junio, fue el día en el que las dos nos mudamos a esta casa, la casa de la familia italo-portuguesa La Puma Fabião. Y ese día comenzó la tragedia-aventura: el jabón blanquito-sin-marca comenzó a perder su forma de barra y con el paso del tiempo se fue poniendo como un caldo espeso y pegajoso…y de suerte que tenía su platito donde felizmente tomó la forma que se le pegó la gana. Para lavarse uno
las manos tenía que sumergir su mano en el caldo y romper un pedacito, literalmente
romper un pedacito de la gran tira que se estiraba. Divertido y por lo menos, frijol de mano limpia. Por consecuencia, el jabón ha vivido bastantes pasajes de mi vida brasileira, ya que descurimos que el jabón NUNCA se acababa.

Aun cuando tenía forma de semi-barra, el jabón me vio partir dos lindas semanas para el Nordeste de Brasil. Tres horas y media de avión directo, aterrizando en Fortaleza, capital del estado de Ceará: calor húmedo y mucho, a las 4am estaba sudando la gota gorda. Llegue a casa de mi amigo (y “buddy” de AIESEC) Marco Antonio, queridamente llamado Marcuzão… eran las 4 de la mañana y la abuelita, la tía, los papás y su hermano todos despiertos para recibirme, ahí vi por primera vez (y no última vez) la apertura que tiene la gente del nordeste…increíble, del tipo que si alguien le pregunta donde queda tal dirección, la persona se ofrece llevarlo, guiar, etc.

FORTALEZA, SOL, MAR, PLAYA...


No podría terminar de describir lo increíble que fue estar en Fortaleza, allá estaban amigos de ITA y/o trainees: Melisa (de Canadá), Juliana (Presidenta del Comité AIESEC ITA) que allá viven sus papás (como dicen aquí “gente boa” “gente fina” demais!) la cual nos hospedó también por unos días; Paulien (de Holanda), Pedro Ivo, Lucas, Vitor, todos de ITA y yo…con seguridad otros muchos más, pero a esos vi frecuentemente.

Fue una semana de Fortaleza donde hubo mucha playa, mucho sol, mucho sudor, mucho shopping (Paulien, Melissa, Ju y yo, claro) y mucho Chopp de vinho, o sea, cerveza con vino tinto… frijol feliz y happy. Algunos días nos íbamos al Club de Yates donde el hermanito de Ju estaba en competencia de Vela; otros a la Praia do Futuro (la playa mas chic!) de noche de fiesta y un día de Carnaval…sí, leyeron bien, frijol carnavalesco.

FORTAL 2007

El carnaval de Fortaleza - “Fortal 2007” - es fuera de época (osea que no es en febrero como todos) y es una copia mas pequeña del carnaval de Salvador, el cual, según todos los brasileiros, es el mejor carnaval de Brasil (también, según los mismos entrevistados, el de Río es para extranjeros, pero vale la pena, ya que es diferente, es por escuelas de samba y es con “fantasías”, es decir, disfraces…o mini-disfraces, como ya todos conocen). Al que fui, se compra la camiseta, y el color de la camiseta indica el día, el camión (al cual “perseguirás” bailando) y el artista. Ju, Melisa y yo fuimos a ver a Jammil con su famosa canción “sou praiero, sou guerreiro, estou SOLTEIRO, Quero mais o queeee” y con nuestra camiseta verde desmangada (cual jugadoras de basketball) seguimos el camión por dos vueltas dentro de la pipoca (literalmente quiere decir “palomitas” y es todo el gentío siguiendo al camión, osea, vas con el pópulo). Es interesante como las mujeres hacen de todo con las camisetas: las cortan, les ponen lentejuela, las diseñan…Nosotras, obvio, no hicimos nada… y aun así, los tipos quieren ficar, ficar, ficar y ficar… llegan y sin preguntar, quieren besarte… aah! Brasileiros… frijol karateca cinta negra 5to dan.

Como yo seguía en el Nordeste, no di continuidad al avance del jabón mutante, pero imagino que se fue convirtiendo de barra a Resistol líquido, como ya se veía venir…No lo vi porque parte de esas dos semanitas nordestinas estaa viajando también por varios lugares con Melissa: Natal (estado Río Grande do Norte) a su playa Ponta Negra, João Pessoa, Paraíba, donde vive mis tíos Daniel y Beth; Porto de Galinhas y Recife, del estado de Pernambuco… 4 estados en 6 días; comer tortillas y tacos en João Pessoa; ver a mis tíos por 3 días; una mexicana que aprende a hacer tortillas por una maestra brasileira; una playa de sueños como Porto de Galinhas, donde todo es de gallinas…hasta los teléfonos públicos!; comer Acarajé y Tapioca (no el pudín que se imaginan, sino como una crepa mucho mas diferente); Ver la histórica Olinda, parte antigua de Recife y patrimonio de la UNESCO; ver la multitud de colores de las casas de Recife y siempre, siempre acompañando todo esto, la enorme amabilidad de las personas nordestinas… no tiene precio. Frijol soñando con ser Nordestino.

Siempre lo he dicho: Brasil tiene tantas caras tan diferentes, y el Nordeste es una de las más interesantes, ya que es una región que, aun pobre (no se compara la economía con la región centro-sureste de São Paulo o Río o el mismo sur de Brasil), recibe mucho turismo, tiene muchas posadas y cada esquina, cada carretera es esa postal que todos imaginamos de un Brasil tropical… hermoso e indescriptible. Cada casa, cada departamento tiene su hamaca; aun puede ser cada cuarto, ya que a veces se duerme ahí; también es común pasar en pleno día por las calles y ver personas solo conversando o acostadas en sus hamacas en las entradas de sus casas solo viendo pasar el día. La vida transcurre lentamente y es común ver grupos de señores jugando dominó o algún jueguillo; la mayoría de la población de estos estados es negra, con mucha influencia y herencia africana, y esto se traspasa a todo aspecto, por eso la gente es tan alegre y tan bailadora: el forró allá es el rey de los bailes “dançar um forrosinho gostoso” y tan amable. Hay también señoras con su pelo agarrado por una tela, así como la negrita que aparece en la miel de los hot cakes “Aunt Jemima”… igualitas, y claro, me emocioné.

No es posible transmitirles estas imágenes mentales que tengo, pero crean que fue de esos lugares que no se olvidan fácilmente por su diversidad y color en cada escena…hasta estuve en el punto más oriental del continente Americano!! La parte que más se acerca a África de todo el continente…yo estuve ahí! Y mi tío Daniel, Beth y Melissa también…también mi tío me dijo que si entrecierro los ojos, alcanzo a ver el Congo… frijol incrédulo. Obviamente esto fue broma, pero este frijol ya quería comenzar a danzar bailes tribales. Melissa y yo, quienes viajamos todo ese trayecto fuera de Fortaleza, nos llevamos muy buenos recuerdos, preciosas postales mentales y yo me llevo un poco más de mi familia, ya que soy de las pocas afortunadas que conocen la escenografía de la vida de mi familia mexi-brasileira… y sus gatos.

Llegué de triste regreso a São José dos Campos el 29 de julio... y el jabón seguía vivo, muy vivo. Fueron días – y han sido días desde entonces – de gran tranquilidad y estabilidad brasileira: casa, trabajo, shopping con el grupito latino, chismes y la huída a São Paulo en algunos fines de semana. Mientras el jabón sigue caldudo, ya se fueron algunas trainees de “nuestra generación” es decir, las que estuvimos todo este ciclo juntas y llegamos al mismo tiempo: se fue Lyn de regreso a Australia, se fue Paulien a Holanda, se fue Karina no a Uruguay, sino a 2 horas de aquí a trabajar en otra ONG (pero se fue al fin y al cabo), Samantha de Martinique se fue a vivir a Sao Paulo y casi ni la vemos, Priscila y Catherine a Estados Unidos… así que nuestro ciclo también se está acabando. Han sido días tranquilos de despedidas, de huidas y de muchas películas.

CURITIBA en Familia!!!!


El jabón vivió hasta el día 28 o 29 de agosto, cuando ya era una masa blancuzca que mas contaminaba que limpiaba y en sus últimos días me vio partir para Curitiba, el norte del sur del país; una ciudad inmensamente influenciada por europeos, organizada, limpia, de buena calidad de vida, cosmopolita e histórica a la vez…me recordó a México en muchas de sus caras (sin lo de los europeos, claro) y en su plato típico paranense “barreado” que sabe a birria. Pero más que disfrutar la ciudad, mi misión a Curitiba era de otro significado, fue familiar: pasé 4 maravillosos y tranquilos días con mi prima Graciela, su mamá o sea mi tía Mara a las cuales tenía más de 12 años sin verlas y conocí a Saulo el esposo de Graci y lo mejor: a mi sobrinita Sara Ohana. Es increíble redescubrir parte de tu sangre y que ni la distancia borra los recuerdos cerca del Valle del Yaqui y su casa del callejón…y un poco de hermosillo; no desvanece el pasado y se descubren más lados de una familia Delgado…la siempre intrigante e impredecible familia Delgado.

Comimos, pasemos pero lo que más hicimos fue platicar de todo, desde el update familiar, hasta reírnos de cosas como que todos los hermanitos Delgado siguen llorando a la 1 de la mañana, cada Navidad, al oír Serrat recordando a su papá, o sea, nuestro abuelo; como que todos somos cachetones (y altamente inteligentes); como que Sara Ohana y Marcos Damián (los bisnietos, o sea, mis sobrinos) son igualitos de mandones, independientes y extremadamente simpáticos a la vez y soñamos mucho en que ellos dos se conocieran y siguieran el lazo familiar que los une (y también lloran sin lágrimas solo para sobornar). Adore conocer a una niña tan inteligente (como pocas) que me llamara de “tía” (nunca lo había vivido), que saludara a toda la gente que se le atravesara, que no le tiene miedo a los perros (¡!), que no se salvó de tener el gen “amo-a –todos-los-gatos-del-mundo” y que platica como una adulta en el cuerpo de una niña de 2 años y 7 meses… adoré ser tía, y sobretodo, que Sara Ohana conociera a su “misteriosa e invisible” familia mexicana. Este frijol familiar sigue soñando en el encuentro de los 2 pequeños primitos. Frijol feliz.

El jabón se acabó, como también se acabaron mis vacaciones de 4 días familiares en Curitiba, dejé parte de mí ahí y aun no creo que estuve con mi prima y mi sobrina 24 horas al día después de 12 años. Descubrí que la sangre si llama y fortalece años de distancia. Quedé feliz en verlos felices a todos.

Hacía mucho que no me atrevía a escribir, porque eran tantas cosas que quería contar y tan pocos los ánimos de escribirlas que dejé que el jabón hiciera su propio caldo a su voluntad; pero el sólo conocer a mi sobrina a la cual sólo conocía en fotos, ver a mis dos primos – “Gracielita” y “Danielito”, de cariño – así como sus papás, haciendo sus vidas felices, valió la pena la venida a Brasil, aun cuando toda la experiencia hubiera sido mala (la cual no lo fue ni en un segundo)…tengo que confesar que lo que más feliz me hizo fue conocer a un personaje tan valioso, tan hermoso y tan divertido como mi sobrina Sara Ohana. Me llenó de ánimos y esa experiencia familiar me reanimó; creo que llegué a Sao José con otra cara… la familia siempre es sostén, aunque ni cuenta se den, y yo ya necesitaba ese tipo de calor, primero en João Pessoa y después en Curitiba… Puxa, vida tão engraçada!! Soy suertuda que estando tan lejos de mi tierra - desértica, pero mía – pueda encontrar pedazos de mi propia historia… y siempre leer trozos de “Y dígalo que yo lo dije”, aun en Brasil.

Frijol familiar, frijol jabonesco. Ahora Lore y yo, ya llevamos 1 semana con un nuevo individuo limpio en el baño, con la misión de limpiar las manos de la gente, pero sin perder su forma, sin perder su esencia de jabón, aun cuando esté en un platito redondo, no perder su figuriña ovalada y regordeta es algo importante; sin perder los ánimos y la voluntad, es un jabón fuerte y un poco más optimista… después de meses del mismo caldo de jabón viejo, tener un nuevo jabón en el baño si refresca…y es de cupuaçu, para recordar el sabor del nordeste y comprado después que llegué de Curitiba y Lorena llegó de viajar con su hermana…curiosamente las dos concordamos al mismo tiempo (con el mismo aire familiar y nostálgico pero reanimante) de comprar un jabón nuevo, un jabón para acabar nuestros días brasileiros con ganas de volver a casa pero también de disfrutar cada minuto sambero... y lo logramos con el nuevo jabón; éste continua con su forma, aun cuando siga en el mismo platito redondo y en el mismo São José asfixiante el jabón sigue firme… ya no me deja huir tan fácilmente; es un jabón nuevo al fin y al cabo… frijol enjabonado con sabor nordestino y aire europeo; frijol cantando remembranzas al Valle del Yaqui desde un rincón de Brasil; frijol renovado porque fue un frijol familiar, aun en portugués, llamado “tíííaaa”… “A-do-rei !!”.

… Además son pocos los mexicanos que aprenden a hacer tortillas de harina, con sabor a Sonora en Brasil, con ingredientes y métodos brasileiros, por la enseñanza de una brasileña. Sólo que las tortillas escogieron no ser redondas y yo las dejé. A veces me siento única... como mis tortillas.

3 comentarios:

Zuthiel dijo...

Yo quiero un jabon como ese que prefirio ser caldo a cuadro como los demas.

Anónimo dijo...

Acho que vou te herdar a máquina datilográfica de teu avô... A cada texto você a merece mais...

Javier dijo...

quiero brasil