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(esta es una entrada que escribí en el aeropuerto de Sao Paulo, en Buenos Aires y en Cusco, Perú...pero no está terminado...por miedo a decir adiós...)
El título de este escrito me nació desde hace un par de semanas… por qué? La verdad, no sé… sólo sé que este es el título perfecto para un escrito de despedida de Brasil.
El día 13 de octubre salí de Brasil; los últimos días estuvieron impregnados de listas de quehaceres, de compras, de visitas, de lágrimas y de miles de miradas al cielo con pensamientos de “cuándo iré a volver?” … “cuándo te volveré a ver?”… un día antes fuimos a un bar justo los que quería que estuvieran y estuvieron más otros, eran despedidas que no creía que estuvieran pasando y palabras de “adiós” como si al otro día los volvería a ver como otro día normal en ITA… es el último recuerdo que llevo de esas personas.
En el aeropuerto de Sao Paulo, sentada, sola, recorrí mentalmente cada mes brasileiro, recorrí caras de amigos, recorrí paisajes, recorrí palabras, recorrí con tal sentimiento que hasta pude sentirlo; como quien lee “El perfume” y alcanza a oler cada esencia… no voy a mentir si digo que lloré en el avión por unos cuantos minutos, quizás una hora…sobretodo porque quería ver Sao Paulo desde el cielo, PERO en la ventana del avión estaba una china que no se inmutó cuando la frijol lagrimera hacía de todo circo y maroma para ver por la ventanita pero sólo ví el perfil amargo y de cero-amigos de la china…bonito recuerdo.
Puedo decir que me llevo bastante de Brasil, al fin y al cabo, pude ver a casi todos los artistas famosos (hasta Xuxa!!) en Criança Esperança, lo cual es un evento homónimo al Teletón, a pesar que todos mis amigos se rieron porque estuve ahí (en vivo); puedo decir que estuve en Río con 20 extranjeros de todos los rincones del mundo; que bailé en la escuela de samba de “Mangueira”, una de las mas famosas e importantes…y sambé por 6 horas!!!; que fui a la favela “La Rosinha”, la más grande de Latinoamérica, y hasta comí feijõada ahí!! (y sí, si hay tipos armados en las calles); que me bañe en el mar de playas nordestinas; que comí “barreado” en Curitiba; que hice sandboarding en Floripa; que viajé de trabajo a Vitoria y comí la famosa “moqueca de peixe”; caminé bastantes veces por la Avenida Paulista; que canté en portugués; que bailé forró en Fortaleza; que visité Olinda y comí acarajé y tapioca; que recorrí mi ruta laboral pasando por “El banhado” en Sao José dos Campos, pero sobretodo, puedo decir que me llevo rostros brasileiros y de miles partes del mundo con nombre de “amigo(a)”… llevo Brasil por los 5 sentidos… assim não deixarei a samba morrer…
En São Paulo dejé a Lorena (la de Colombia) y a Marcuzão del otro lado de la puerta de embarque…las despedidas se acumularon y lloré al abrazar a Lore, la última que quedaba (Lorena de Ecuador se fue una semana antes en la cual se llevó parte de mi experiencia, ya que nos veíamos 24 horas al día)… así llegué a Buenos Aires con Melissa (de Canadá)… lista para conocer la ciudad cosmopolita pero no lista para dejar mi Brasil… ahí se me vino a la mente este título: “não deixe a samba morrer”.
Buenos Aires es espectacular, por unos momentos me hizo olvidar mi nostalgia y llenarme de color con Mafalda, con Maradona, con Gardel, con la calle Corriente 348, con el tango apasionado, con el barrio de San Telmo (ahí vivía Mafalda!), con el Caminito (el barrio del tango), con la Recoleta, con Evita y la casa rosa, con el centro, con Palermo, con la moda de los argentinos desde el más rico hasta el más pobre, con el “Che”, con la cerveza Quilmes, con la carne argentina, donde hasta mi sangre de llenó de color…de glóbulos rojos; con el acento que a todos nos encanta y con esa población tan agraciada físicamente (por no decir que me enamoré cada 5 segundos)… Buenos Aires es la ciudad donde Europa se nacionalizó “latina”; y es la ciudad donde el Pingüino Emperador y la Pingüina serían felices entre paisajes “chic” y elegantes con precios baratos, con tangos de Gardel, cigarro en boca, café Tortoni y gente bonita…Mi Buenos Aires Querido…
Sem deixar a samba morrer, ya que vive en mi nostalgia, la cual cargo en mi maleta, en mi mochila, en mi bolsa, y en la bolsa de mi pantalón… me despedí del último vestigio de Brasil: Melissa partió de regreso para Brasil y yo para el Perú pero con el corazón volando también a tierras paulistas… Frijol com muitas saudades, frijol que llora farofa.
Mi última parada técnica fue Perú, donde estuve 2 días en Lima en casa de Kathy, ex-trainee de Sao Paulo, con la cual revivimos recuerdos de Río y de la capital paulista; y fue en su casa donde fui llegando poco a poco a México sin llegar: primero Argentina por el español y una que otra marca conocida; pero en Perú con su Televisa, con su TV Azteca, sus novelas, sus miles de marcas compartidas (como Bimbo), su ají (chile), su ceviche, sus sabores y olores… llegué a México sin llegar, así no duele, solo raspa.
El frijol se convirtió de Azteca a Inca, ya que se embarcó en una aventura de 5 días a Cusco y Machu Picchu… Frijol de aventuras andinas.
El día 13 de octubre salí de Brasil; los últimos días estuvieron impregnados de listas de quehaceres, de compras, de visitas, de lágrimas y de miles de miradas al cielo con pensamientos de “cuándo iré a volver?” … “cuándo te volveré a ver?”… un día antes fuimos a un bar justo los que quería que estuvieran y estuvieron más otros, eran despedidas que no creía que estuvieran pasando y palabras de “adiós” como si al otro día los volvería a ver como otro día normal en ITA… es el último recuerdo que llevo de esas personas.
En el aeropuerto de Sao Paulo, sentada, sola, recorrí mentalmente cada mes brasileiro, recorrí caras de amigos, recorrí paisajes, recorrí palabras, recorrí con tal sentimiento que hasta pude sentirlo; como quien lee “El perfume” y alcanza a oler cada esencia… no voy a mentir si digo que lloré en el avión por unos cuantos minutos, quizás una hora…sobretodo porque quería ver Sao Paulo desde el cielo, PERO en la ventana del avión estaba una china que no se inmutó cuando la frijol lagrimera hacía de todo circo y maroma para ver por la ventanita pero sólo ví el perfil amargo y de cero-amigos de la china…bonito recuerdo.
Puedo decir que me llevo bastante de Brasil, al fin y al cabo, pude ver a casi todos los artistas famosos (hasta Xuxa!!) en Criança Esperança, lo cual es un evento homónimo al Teletón, a pesar que todos mis amigos se rieron porque estuve ahí (en vivo); puedo decir que estuve en Río con 20 extranjeros de todos los rincones del mundo; que bailé en la escuela de samba de “Mangueira”, una de las mas famosas e importantes…y sambé por 6 horas!!!; que fui a la favela “La Rosinha”, la más grande de Latinoamérica, y hasta comí feijõada ahí!! (y sí, si hay tipos armados en las calles); que me bañe en el mar de playas nordestinas; que comí “barreado” en Curitiba; que hice sandboarding en Floripa; que viajé de trabajo a Vitoria y comí la famosa “moqueca de peixe”; caminé bastantes veces por la Avenida Paulista; que canté en portugués; que bailé forró en Fortaleza; que visité Olinda y comí acarajé y tapioca; que recorrí mi ruta laboral pasando por “El banhado” en Sao José dos Campos, pero sobretodo, puedo decir que me llevo rostros brasileiros y de miles partes del mundo con nombre de “amigo(a)”… llevo Brasil por los 5 sentidos… assim não deixarei a samba morrer…
En São Paulo dejé a Lorena (la de Colombia) y a Marcuzão del otro lado de la puerta de embarque…las despedidas se acumularon y lloré al abrazar a Lore, la última que quedaba (Lorena de Ecuador se fue una semana antes en la cual se llevó parte de mi experiencia, ya que nos veíamos 24 horas al día)… así llegué a Buenos Aires con Melissa (de Canadá)… lista para conocer la ciudad cosmopolita pero no lista para dejar mi Brasil… ahí se me vino a la mente este título: “não deixe a samba morrer”.
Buenos Aires es espectacular, por unos momentos me hizo olvidar mi nostalgia y llenarme de color con Mafalda, con Maradona, con Gardel, con la calle Corriente 348, con el tango apasionado, con el barrio de San Telmo (ahí vivía Mafalda!), con el Caminito (el barrio del tango), con la Recoleta, con Evita y la casa rosa, con el centro, con Palermo, con la moda de los argentinos desde el más rico hasta el más pobre, con el “Che”, con la cerveza Quilmes, con la carne argentina, donde hasta mi sangre de llenó de color…de glóbulos rojos; con el acento que a todos nos encanta y con esa población tan agraciada físicamente (por no decir que me enamoré cada 5 segundos)… Buenos Aires es la ciudad donde Europa se nacionalizó “latina”; y es la ciudad donde el Pingüino Emperador y la Pingüina serían felices entre paisajes “chic” y elegantes con precios baratos, con tangos de Gardel, cigarro en boca, café Tortoni y gente bonita…Mi Buenos Aires Querido…
Sem deixar a samba morrer, ya que vive en mi nostalgia, la cual cargo en mi maleta, en mi mochila, en mi bolsa, y en la bolsa de mi pantalón… me despedí del último vestigio de Brasil: Melissa partió de regreso para Brasil y yo para el Perú pero con el corazón volando también a tierras paulistas… Frijol com muitas saudades, frijol que llora farofa.
Mi última parada técnica fue Perú, donde estuve 2 días en Lima en casa de Kathy, ex-trainee de Sao Paulo, con la cual revivimos recuerdos de Río y de la capital paulista; y fue en su casa donde fui llegando poco a poco a México sin llegar: primero Argentina por el español y una que otra marca conocida; pero en Perú con su Televisa, con su TV Azteca, sus novelas, sus miles de marcas compartidas (como Bimbo), su ají (chile), su ceviche, sus sabores y olores… llegué a México sin llegar, así no duele, solo raspa.
El frijol se convirtió de Azteca a Inca, ya que se embarcó en una aventura de 5 días a Cusco y Machu Picchu… Frijol de aventuras andinas.
1 comentario:
Si tu eres un frijol, que sere yo? azteca creo que me quedo lejos... huichola? mmm esos son mas chaquiras que nada haha.
La verdad comienzo a pensar que me dolerá mucho irme de aqui, aunque es un pueblo chico, lo comienzo a amar. Aunque no haya cine, comienzo a necesitarlo mas.
Aunque no haya puesto de tacos en cada esquina, comienzo a adorar el Xis y el Cachorro Quente... Ahh no quisiera tener saudades, pero que lejos se va a estar después.
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