Cambodia es un país que hemos
escuchado usualmente en los programas de ayuda humanitaria, de esos que
empezaban a las 10 de la noche en algunos canales de la tele en los años 90s:
patrocina a un niño, alimenta a un niño, etc. Con figuras estremecedoras de
niños en los huesos con su pancita y cuerpo atacado de malaria y otras
enfermedades. Sí, fue un país de esos, pero el Cambodia que me he encontrado,
es un país lleno de esperanza que va resurgiendo desde hace pocos años de uno
de los episodios más horribles de la historia universal: la época del Khmer
Rouge.
Explico un poquito (porque aún no
soy muy letrada en su historia): Cambodia fue durante siglos, el Imperio Khmer
-como se le llama a su gente y cultura- el cual fue un imperio poderoso con
continuas guerras invasiones e intentos de invasiones por parte de los vecinos
tailandeses, vietnamitas, chinos e hindúes. Es durante el floreciente imperio
Khmer cuando se construyen los templos de Angkor Wat (los cuales le dan la
importancia turística al país en estos días), sin embargo, se dejaron en el
abandono en los años de 1400s y rápidamente fueron cubiertos por la selva.
Por todos estos intentos de
invadir a los pobres Khmeres por parte de los siameses y los vienamitas, en
1863 el país pide la protección a Francia, concediéndola un año después,
conviertiéndose junto con Vietnam y Laos en un Protectorado Francés: la Unión
Indochina. Sin embargo, como ocurrió en muchas colonias francesas, portuguesas
y británicas de África, la gente se rebela cuando las cosas se ponen color de
hormiga. Así que en 1949 Cambodia se independiza, pero se le concedió la total
independencia de Francia en 1953…. Cuando volvió a andar con sus propios pies,
bajo el mando del Rey Norodom Sihanouk, gobierno bajo el cual hubo sus
historias de progreso y sus historias de corrupción escalofriante…algo así como
México.
En 1970 se derrocó al rey
Sihanouk por el General Lol Nol, transformando al gobierno en la República
Khmer con gobierno democrático. Sin embargo, la historia de terror empezó 5
años más tarde, cuando el Partido Comunista de Kampuchea, una tarde del 17 de
abril de 1975, por un golpe de estado, tomó el gobierno de Lol Nol, estableciéndose
Pol Pot como nuevo líder del país, el cual obtuvo nuevo nombre como Kampuchea
Democrática, gobierno conocido mundialmente como la época del Khmer Rouge
(khmer rojo) y convirtiendo al país en un sistema puro de sociedad agraria
comunista.
Ese mismo día en que el Khmer
Rouge tomó al país, les dio 4 días a los habitantes de las ciudades para que
las evacuaran, bajo el pretexto de que “Estados Unidos va a bombardear las
ciudades, especialmente la capital, Phnom Penh”, por lo que las ciudades
quedaron solitarias y la gente emigró al campo, empezando el viacrucis del país
a su destrucción. Los soldados rojos mataron de primera instancia, a todos los
servidores públicos del gobierno de Lol Nol, además de todos los profesionistas
y todos aquellos que tuvieran cualquier tipo o grado de educación…el simple
hecho de usar lentes era razón para ser asesinado y torturado, pues demostraba
que “se tenía algo de educación”. Se asesinaron a todos los doctores, abogados,
ingenieros, científicos, académicos y todo aquél que hablara mal del gobierno,
así como los extranjeros (el tener tez blanca como los chinos o vietnamitas era
motivo de ser asesinado, por lo que la gente “blanquita” se untaba carbón, ya
que los khmeres son morenitos); se destruyeron las universidades, escuelas, libros,
comercios, bancos, oficinas, etc. En solo unos meses, habían acabado con la
cultura y educación del país, con el fin de convertir a la población entera en
una sociedad de agricultores y a la gente de la ciudad se les “debía re-educar
para ser excelentes agricultores, como lo era la gente de las zonas rurales”.
Se instalaron campos de arroz y
vegetales por todo el país, vigilados 100% del tiempo por soldados; se les otorgó
casas pequeñas para cada familia, sin muebles ni instrumentos, se les daba de
comer a ciertas horas, y tenían que trabajar en el campo todo el día, desde los
bebés hasta los viejitos. Todos debían ser excelentes agricultores y contribuir
al Angkar (la nueva filosofía de estado), si no se servían para eso, los
mataban. El fin último era que fuera un país Khmer puro (por eso se mataba a
quien fuera extranjero o diferente) y autosuficiente: arroz para toda la
población. No existía la propiedad
privada ni el capitalismo, se destruyó el concepto de dinero ya que todo
pertenecía a la comunidad, el simple hecho de recoger algún fruto silvestre era
motivo de muerte por ser una actividad capitalista (para consumo propio). Se
dice de un señor que por la hambruna, mató a un perro escuálido para comerlo, y
al señor lo mataron a golpes por haber roto la principal regla: no compartirlo
con la comunidad. La comida consistía en un arroz caldoso con mínimas tiras de
pescado salado, en las cuales las porciones se otorgaban a la 1 de la tarde y a
las 6.
La hambruna comenzó pronto sus
consecuencias, recortando a una sola porción al día, donde se decía que el
gobierno intercambiaba arroz a China, a cambio de armas, por lo que se comenzó
otro tipo de exterminio al entero de la población: familias enteras se morían
de hambre y enfermedades tratables como la malaria, pero al no existir médicos
ni enfermeras, los hospitales los llevaban la misma población muerta de hambre,
sin tener ni un conocimiento básico de medicina ni medicamentos que otorgar. La
desesperación de la población llegaba al punto de comerse todas las plantitas
que se atrevían a crecer, para comerlas a escondidas (ser sorprendido era
motivo para matar), bichos, animales y a veces las mismas personas. Las muertes
por envenenamiento por comer algo indebido también florecieron.
De aquellos que se mataban por
traición, también se asesinaba a la familia, para evitar que los hijos
crecieran con repudio y venganza al Angkar. A cierta edad de entendimiento, los
niños y niñas se les enviaba a campos de entrenamiento militar, donde se les
enseñaban métodos de tortura los cuales practicaban con animales, así como se
les lavaba la mente con historias de los triunfos (muchas veces ficticios) del
Angkar… convirtiendo así, a niños en soldados.
Lo más curioso, así como pasó con
los nazis de Hitler, los gobernantes estaban llenos de contradicciones, puesto
que ellos mismos tenían doctorados en universidades francesas, país donde comenzó
a gestarse el movimiento. Las contradicciones las encontramos en todos los
países, pero las contradicciones acompañadas de sangre son las que marcan
etapas tristes de la historia.
Con ayuda de los vietnamitas (y
al parecer a intervención de la ONU y otros países que “ya había sido
suficiente” se derrocó al Khmer Rouge, siendo estos quienes instalaron el
primer gobierno camboyano, pero el país no se iba a reestablecer, sino iba a
volver a nacer. Se había destruido todo, solo quedaba el territorio y una
población que no estaba instruida y lo único que sabía hacer era trabajar la
tierra. Hubo pocos casos en los que algunos jueces, académicos, abogados,
doctores o profesionales en su materia, sobrevivieron (mintiendo sobre su
profesión con la ayuda de su familia).
Aproximadamente en el 82, se
estableció el gobierno camboyano por elecciones convocadas por la ONU (con la
mano negra de Vietnam, de Estados Unidos a través de las Naciones Unidas y
probablemente otros pedazos del pastel fueron repartidos) y en medio de las
años 80s se eligió a Hun Sen como primer
ministro…. El cual sigue siendo primer ministro del país a casi 30 años de
mandato…democrático…o quise decir: “democrático”. Ya se imaginarán el malestar
de la gente, al ver que su país sigue hundido en la pobreza y los camboyanos
siguen sin oportunidades.
No soy una experta ni soy
apasionada porque no lo hago de diario, pero la verdad es que me gusta
demasiado la historia – el problema es que tengo memoria de corto plazo – y
pienso que para entender un pueblo hay que conocer la historia y así entenderás
sus políticas, la infraestructura, la comida y hasta la forma de ser de las
personas.
Camboya se ha metido en mi piel,
como quien descubre sorpresivamente que se siente como hogar.
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